Hace mucho frio….


Hago estas fotos a mitad de camino de un duro invierno, pero hay corazones que, con latidos sincronizados, están en pleno verano.

Chillidos silenciosos de amor materializados en miradas cómplices y paseos inolvidables bajo la lluvia. Yo estuve con ellos, ellos sin embargo parecían estar solos. Mojándome en silencio los vi alejarse en el atardecer hasta que desaparecieron fundiéndose con el horizonte.

 

La verdad detrás del miedo a la preboda


Lo siento pero hay cosas que son imposibles de creer. Cuando me dicen similares a “ni yo ni mi pareja queremos hacer una preboda” no me lo creo, sinceramente.

Entiendo y leo entre lineas lo que realmente quieren decir, yo lo sé. Lo que quieren decir es que no quieren sentirse ridículos al hacer la preboda bajo ordenes de como posar. Eso si que es algo que entiendo, es totalmente normal, yo tampoco quiero sentirme así.

Nos lo tenemos ganado. Los fotógrafos en general han hecho de cada sesión de fotos un batiburrillo de poses forzadas. El típico “ponte así, ponte asa”… Debo de ser una oveja negra que confía demasiado en el amor, o quizás sea demasiado soñador. Sé que se pueden hacer las cosas de esa manera tan forzada pero solo sirve para llenar de irrealidad unas fotos que perdurarán para siempre acompañando a cada pareja.

Por enésima vez lo diré, no me gustan las poses, no me gustan. No me gustaría que lo hiciesen conmigo y no hago a nadie lo que no me gustaría que me hicieran. Creo en la magia, en la magia propia de cada pareja, en cada sonrisa y cada caricia verdadera, en cada mirada… Creo en cada pareja que se abre realmente a mí y creé que mi trabajo está hecho con el corazón, se nota. Todo es mucho más sencillo de lo que se pueda imaginar. 

Lógicamente creo que todas las parejas desean tener un buen reportaje fotográfico… estaré loco. Que no quieran posar no significa que no quieran unas fotos que les acompañarán toda la vida. Son cosas muy distintas, pero hay que hablar con propiedad y sobre todo, con realidades.

No conozco a ninguna pareja que después de haberse hecho una preboda haya renegado de ella, más bien todo lo contrario. Parejas que no querían en un principio hacer preboda y después de hacerla, cuando voy el día de la boda a su casa me encuentro las fotos que les he hecho en todos los rincones… Me alegra que sea así, pero hablad con el corazón, lo que no queréis es posar, no unas fotos bonitas.

Por eso mismo lo último que debéis hacer cuando yo cojo mi cámara es posar.

Javier Jaroal - preboda