Rocío & José

Fotografiar una boda es fotografiar un día especial. Después de muchos años sé que hay muchos pequeños detalles que hacen que una ceremonia sea única. Por eso me gusta conocer a las parejas y darles algunos consejos para que no comentan esos errores y todo sea tan precioso y natural como debe ser.

Trabajo fotografiando a personas y emociones reales. Se trata de ser tú mismo y vivirlo de verdad… No entiendo en qué momento se ha aceptado que cuando te casas, tienes que fingir ser un modelo y sentirte incómodo y perdido delante de una cámara, no quiero imágenes superficiales. La emoción que me provoca un beso real nunca podrá ser reemplazada por ningún posado. 

Rocío y José no querían posar, querían ser ellos mismos, creo que se nota en sus fotos, están llenas de naturalidad y amor. ¡Por cierto! ¡ Han tenido una niña que es preciosa! Ella, conocerá la boda de sus padres con mis fotos… es algo que me llena de amor y me hace entender un poco más la profundidad que tiene mi trabajo. Pasé con ellos un día inolvidable, rodeado de amigos, y me fui de allí con mis cámaras llenas de pequeños tesoros que les acompañarán toda la vida. 🙂

Un abrazo a todos, disfrutad de las fotos y seguid vuestros sueños, ellos saben el camino.

 

Alba & Santiago



Hay algo especial detrás de cada pareja. Parece irreal que toda esta magia y amor que siento por lo que hago empiece con un simple e-mail o mensaje de los novios y un tiempo después me encuentre fotografiando su boda, compartiendo su ilusión por ese momento.

Podría contar miles de historias que he vivido y que muchos considerarían una locura, porque pensarían que no vale la pena hacer eso por unas fotos… Cada persona entiende la vida a su forma. Yo he tenido, y seguiré teniendo la suerte de encontrarme con esas parejas mágicas que aman hacer estas “locuras” y saben dar sentido a mi manera de ver la vida.


Sé que muchas de las parejas que hablo me han buscado sin saber que existo, y a la vez que a mi me pasa lo mismo. Pero también sé que en el momento justo nos encontraremos. Es algo que sé, porque es realmente imposible vivir tantas casualidades en cuanto a lo que hago, imposible. No sé que es lo que nos une, pero sé que hay algo que nos une. Si no, sería inexplicable tanto amor surgido de la nada.

Haber hecho miles y miles de kilómetros para mí es solo algo anecdótico, no tiene importancia. Entre otras cosas, lo que hago es fabricar recuerdos para los hijos de las parejas que fotografío, soy sus ojos. Ellos conocerán la boda de sus padres de la manera que yo la retrate con mi pequeña cámara maquina del tiempo. Es algo que me pone la piel de gallina y me llena de amor. Eso es lo que importa, para eso hago este trabajo. Amo hacer esto.